sábado, 9 de septiembre de 2023

Cuentos pandemicos II

 Imagínese un totem en medio de una plaza, y alrededor de el, una multitud famelica danzando al ritmo de un tambor. El tambor y las ropas de los danzantes, no tienen tradición alguna, es una imagineria que alguien que creyó ser capaz de escudriñar el pasado, armó para tratar de tener una conexión mística con una época que se imaginan grandiosa.

El totem por su parte es solo cartonería pintada, representa en la cima al líder de una secta, debajo de el a sus acólitos designados. A pesar de ser solo eso, una fila de hombres armados lo custodia. 

La multitud danza, gesticula y cuando alguien se acerca demasiado al círculo del ritual, rompe en gruñidos contra los que no sean parte de su grupo. 


No muy lejos de ahí, en un mullido espacio, el sujeto representado en el totem, desayuna sus viandas importadas y pasa a consulta con su médico privado en el hospital personal que se construye dentro de su fortificación. Más temprano pudo hablar con su sucesora designada, darle órdenes y seguir enseñandole los detalles de como seguir las ceremonias que adormecen a la turba. El sabe que con ella tiene garantizado el poder hasta sus últimos días, y la cuota de poder que mantendrá a su estirpe libre de la pesada carga del trabajo por muchas generaciones.


En la plaza, los danzantes no flaquean, los más viejos descansan en ratos y aprovechan para contar a los curiosos fuera del círculo, la profunda experiencia de gritar en la bola. La gente fuera del círculo no entiende que impulsa a los bailantes. Pero la plaza está sucia, la lluvia más que limpiar enlodo todo, los insectos vuelan por todos partes, las fiebres son cada vez más comunes. 


En medio del círculo, una iluminada afirma haber encontrado el paraíso mismo. Se oyen aplausos. Alguien desfallece, los otros lo celebran como signo de trascendencia. Pasa un día y otro y nada mejora. 


miércoles, 7 de junio de 2023

La anticiencia rusa y el cambio climático.

El pasado 19 de mayo, Sergei Yuryevich Glaziev, ex diputado ruso y actualmente miembro de la Junta Rusa de Integración y Macroeconomía de la Comisión Económica Euroasiática, publicó en su canal de Telegram  un mensaje donde afirma que la Academia de Ciencias Rusa, está preparando un informe para el dictador ruso Vladimir Putin, en el que se le ofrezca una nueva “hipótesis” sobre el origen de las catástrofes ambientales.

Sergei Glaziev y Vladimir Putin. 

Esta nueva “hipótesis” estaría basada en el trabajo del geólogo ruso Vladímir Leonidovich Syvorotkin. Desde 1997 este personaje ha difundido la idea de que los cambios en la capa de ozono y otros fenómenos que hoy el consenso científico atribuye a la actividad humana (además Syvorotkin incluye epidemias y otros eventos), se deben en realidad a una interacción entre los gases que se encuentran en la corteza terrestre y el influjo gravitacional de otros cuerpos celestes. 

Así lo sugirió inicialmente en su tesis “Rifting y la capa de ozono”  (V.L. Syvorotkin 1997). En este trabajo sustentado ante la Facultad de Geología de la Universidad estatal de Moscú, Syvorotkin afirma: 

“Se propone un nuevo concepto de la estructura del sistema de rift mundial, simétrico con respecto al eje de rotación de la Tierra y asimétrico con respecto a sus polos.

Se propone el modelo del autor de las catástrofes globales como épocas de creciente desgasificación planetaria.

Significado práctico. La hipótesis del hidrógeno-metano del agotamiento de la capa de ozono (OMH) es la base teórica para zonificar el territorio del planeta según los flujos excesivos de BAC, por lo tanto, existe una posibilidad fundamental de alerta temprana y localización de epidemias y de otros 11 desastres naturales.

Los resultados de este trabajo pueden convertirse en la base para una revisión del Protocolo de Montreal y ayudar a preservar la producción nacional de freones que, según las estimaciones más conservadoras, ahorrará cientos de millones de dólares y preservará la independencia de varios sectores. de la economía nacional de los dictados de los monopolios occidentales”. 

Vladímir Leonidovich Syvorotkin
en un programa de TV rusa.


En trabajos posteriores como su reporte: "Desgasificación profunda de la tierra y Catástrofes globales" (2002), aventura "hipótesis" aún más estrafalarias, como la propuesta de que los sismos son causados por explosiones subterráneas de gas:

 "los flujos de gases reducidos, principalmente hidrógeno, se oxidan en el manto superior con liberación de calor y agua, lo que conduce al derretimiento del sustrato del manto y la intensificación planetaria del vulcanismo. La oxidación de fluidos a grandes profundidades puede adquirir un carácter explosivo, produciendo terremotos". 

Las afirmaciones de Syvorotkin jamás han sido comprobadas y por el contrario la evidencia sigue señalando a la actividad humana como la causa del cambio climático, tal como informa  en su último informé el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Pero la noción de ultranacionalismo antioccidental de Syvorotkin, corresponde con los discursos de odio que hoy son la base de la dictadura putinista. 

En su mensaje, el señor Glaziev, afirma que el objetivo del informe que se presentara a Putin, es otorgarle a Rusia “una justificación científica ” que le permita "tomar las medidas necesarias en el campo de la seguridad nacional y las relaciones internacionales, incluidos el acuerdo de Montreal y el acuerdo Climático de París". Es decir, básicamente le entregaran a Putin una caja de herramientas conspiranoica para rechazar los acuerdos que se tomen en la próxima edición de la COP 28 (Dubái, 30 noviembre de 2023 al 12 diciembre de 2023). 

Según Glaziev, presentaran algún tipo de iniciativa que recupere las “hipótesis” de Anatoly Vasilievich Dolgoláptev, ex director del Centro de Tecnologías de Energía de Hidrógeno y exvicepresidente del Consejo de la Federación, para atender el “problema” del hidrogeno natural. 

Anatoly Vasilievich Dolgolapov ( ext. izquierda).


Podemos esperar que el dictador ruso, apueste por un abandono de los tratados internacionales, para defender lo que queda de su economía extractivista.




miércoles, 1 de febrero de 2023

El metro

Para los habitantes de la ciudad de México (otrora distritenses y aún en espera de consensuar un gentilicio. Chilango no es, el chilango es el inmigrante avecindado en la ciudad) el metro es parte de nuestra realidad, nos cuesta incluso imaginar la ciudad sin metro. Y alrededor de el construimos un cierto orgullo chovinista, uno que si bien nos puede impulsar a exigir más atención a la red, nos nubla en evaluar que como tantas cosas en este país, está mal hecho y tiene vicios de origen. Vicios que tienen que ver con caprichos políticos y saqueo de recursos públicos. Para evidenciar está historia, quiero comenzar respondiendo una pregunta:

¿Por qué los carros del metro de la CDMX tienen incidentes dónde hay humaredas?

Por un capricho político.

Los trenes del metro usan ruedas neumáticas y frenos con balatas de madera. Ambas cosas tienden a fallar cuando el mantenimiento se retrasa. La decisión de usar esta tecnología y no trenes ferreos, fue necesaria por la necedad de hacer solo una línea en lugar de dos en la ruta de la línea 2. 

Originalmente se contemplaba una línea de Tlalpan hasta la villa de Guadalupe siguiendo las dos calzadas prehispánicas, eso lo rechazó el regente Uruchurtu, preocupado por el tipo de suelo de la ciudad. Luego se consideró una línea que conectará Tacuba con la plaza de Tlaxcoaque. A este proyecto se le añadió un pegote uniendole la ruta existente de tranvía sobre Tlalpan. Está decisión implicó una vuelta cerrada en algún punto del centro histórico. Está vuelta se localizo finalmente en el zócalo. 

Los trenes ferreos tienen mejores costos de operación, no presentan pinchaduras y no usan balatas de madera. En contra, no pueden tener curvas demasiado cerradas (las curvas del tramo elevado de la línea 12 son otro capricho peligroso). Los trenes neumáticos pueden dar vueltas más cerradas (cómo la de la línea 2 o la curva en San Lázaro de la línea B) y pueden subir mejor en las pendientes (cómo en la linea 5, pero eso no ayuda si las balatas no tienen mantenimiento y el tren pierde el control de frenado cómo en el accidente del 4/5/2015). 

Pero en México tenemos el logro de construir mal una línea ferrea, en el tramo elevado de la línea 12 se forzaron curvas por abaratar el proyecto, esto es parte de las causas del desgaste prematuro del material rodante (otra cosa es la obra civil basura). Además se seleccionaron mal las unidades de rodadura y el tipo de vías. 

Volviendo a la línea 2, podríamos tener una ruta de Taxqueña a la Villa y una ruta de Cuatro Caminos a Pantitlán, pasando por San Lázaro (Pantitlán es otra pesadilla de pegotes forzados por la decisión de no invertir en el metro). Pero en vez de eso, tenemos los infames transbordes de las estaciones Hidalgo, Pino Suárez, Balderas. Una pesadilla urbana que solo nuestro surrealismo cotidiano nos ha permitido sobrellevar. 

Sabiendo el pozo de locura dónde esta la ciudad en este momento, no podemos esperar una solución rapida, pero si es un buen momento para valorar un plan para el metro que considere decisiones que enmienden los problemas de origen que tiene la red.

El proceso de repensar el metro para la ciudad extensa en qué vivimos hoy, la misma que legaremos a nuestros descendientes, va a ser difícil y doloroso. Pero como tantas cosas, es necesario.