jueves, 15 de abril de 2021

La viaje confiable del conservadurismo, el enemigo es un videojuego.

Del anecdotario:

Dos mujeres que conocí en el CCH, tuvieron hijos algunos años después y se volvieron conservadoras. Hace unos años, una de ellas replicaba con terror una nota sobre un estudio de la UAM, que señalaba que un niño promedio en México veía varias horas de violencia en la TV y un promedio de 4 homicidios (ficticios) diariamente. Ante ello, ella replicaba con orgullo, que como madre no dejaba que su hijo viera siquiera Dragon Ball.

Yo personalmente fui un gran fan de Dragon Ball en mi adolescencia, pero mucho antes crecí viendo He-Man, Thundarr el bárbaro, y a Birdman y el Trío Galaxia. 

Gracias a que mi papá era un gran cinéfilo, pude acceder también desde muy niño a películas de la segunda guerra o clásicos de ciencia ficción. A todo ello puedo decir que nunca he matado a nadie y espero nunca hacerlo. Y en general puedo decir algo similar de mis amigos. De quienes se que son buenas personas sin importar sus gustos televisivos o de videojuegos; aun cuando crecieron viendo y jugando los mismos contenidos que yo. Algunos de ellos que viven lejos entre si, mantienen una activa comunidad gamer para jugar juegos de guerra cooperativos. Ninguno de ellos ha matado a nadie y son parte de familias felices y funcionales. 


El país de las masacres personales. 

Nuestro vecino del norte destaca por muchos aspectos, pero uno de los mas terribles es la escandalosa tendencia a que individuos random decidan un día matar a un multitud a su alrededor, y en muchos casos, tras cometer esa masacre, se quiten la vida a si mismos. Es una historia frecuente, horripilante y descarnada. Pero en ella el conservadurismo de ese país tiene tanto culpas como excusas. Por una parte se niegan a prohibir armas de alta letalidad como los rifles automáticos, por otra parte siempre encuentran causas exógenas a esos episodios. Han pasado de culpar a la influencia de la cultura oriental a la musica, a claro: los videojuegos. 

Lo notable es que de todas las afirmaciones ninguna ha tenido jamás evidencia, son simplemente pretextos de ocasión. 

En nuestra pequeña republica las cosas no son mejores, a raíz del ascenso de la guerra del narco, se ha fortalecido el conservadurismo local con expresiones igual de irreales. Si bien aquí también se culpa a la musica, la TV o los videojuegos; tiene un papel importante la acusación a lo exótico y extranjero, ese mal exterior que ha roto la unidad familiar. 

La realidad es que la familia nuclear mexicana tradicional tiene una historia lamentable. Con violencia a todas escalas, sexismo, golpizas, alcoholismo y notablemente con complicidades muy bien establecidas. Cuando en los años 90s el negocio del secuestro se disparo, las bandas demostraron ser una muy tradicional red familiar con estratificación sexual. Los hombres de la familia secuestraban y las mujeres cuidaban y alimentaban a los cautivos. El ascenso del narcotráfico no fue distinto, basta ver la reunión entre el inquilino de palacio y la matriarca del clan Guzmán Loera, para entender que la familia tradicional no esta en riesgo ni es de alguna manera una contraparte a la violencia o a la ilegalidad. 

Mocheria barata desde el pulpito del conservadurismo: 

Esta mañana en la monserga de palacio, una "reportera" pidió un comentario sobre la detención de un integrante de la guardia nacional tras una brutal golpiza a su pareja. Luego de evadir cualquier responsabilidad por los actos de ese militar a su mando, el inquilino de palacio explica claramente que su visión de la sociedad es convertirla en la sosa utopía del conservadurismo:

"Y fíjense la importancia que tiene la mañanera, que podemos ventilar todo aquí, porque estos son ejemplos y es enseñanza para una sociedad mejor (...)  porque siempre hemos dicho que lo más importante es el cambio de mentalidad, el cambio de nuestras actitudes, de nuestro comportamiento, el cambio que podemos llevar a cabo nosotros mismos, el cambio de actitudes, de maneras de actuar que afectan a otros; y es un proceso. (...) Y todavía tenemos que trabajar más, por eso los cambios en los contenidos de los libros de texto y la educación no formal y la atención a los niños, a las niñas, por eso la importancia del regreso a clases presenciales. (...) Me estaban comentando con preocupación algunas personas de lo que ven los niños en la televisión o en los juegos, la violencia, los enfrentamientos, estos que se dan en los juegos, racistas. En el juego quitarle la vida un afroamericano o a un mexicano tiene no sé qué valor, si es blanco vale más o vale menos, esas cosas. Entonces, sí necesitamos seguir adelante, un cambio de mentalidad, una nueva corriente de pensamiento. Afortunadamente se va avanzando en eso."

Versión estenográfica, presidencia 15/0/2021.

De paso en su absurda declaración, se toma un momento para defender algo que ya se ha denunciado como un riesgo inminente, la transformación de los libros de texto gratuitos, en una herramienta de adoctrinamiento, que a juzgar por el resto, estará enfocada en convertir a los niños en depositarios de las fobias del idiota que hoy ostenta el ejecutivo. 

Esta andanada conservadora no es nueva, pero su llegada al poder es el culmen de un proceso que paso por episodios como curas llamando a quemar afiches de Pokemon, gobernadores obligando a parir a menores victimas de violación, el surgimiento de una milicia narco-católica que estuvo a punto de fundar su propio emirato en Michoacán; La lucha de las policías comunitarias contra las desviaciones de la sociedad; Las golpizas a emos en la CDMX y en Querétaro; Las persecuciones entre católicos y evangélicos en Chiapas; la destrucción de obras de arte contestatarias y otros muchos episodios que muestran el rostro de una sociedad mocha y rencorosa, que siempre ha estado ahí, pero que necesitaba un elemento aglutinante que los incluyera a todos y todas. 

Es probable que estemos en el principio del fin de este régimen, pero aun si es así. Falta mucho por hacer si es que queremos inventarnos una sociedad distinta: Libre, democrática, pacifica y prospera. 

La noche aun será larga. 












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